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Proliferación de células malignas en cáncer de piel se podría controlar

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Identificar los cambios en la expresión –o activación– de los genes permitiría controlar la proliferación de células malignas en casos de melanoma, uno de los tipos de cáncer de piel más agresivos que, con frecuencia, se detecta de manera tardía y desemboca en metástasis.

Diferentes escenarios muestran que existe una serie de mutaciones que originan proteínas que pueden estar dañadas –volverse tumorales– y han sido ampliamente estudiadas para saber por qué se produce este tipo de cáncer. Sin embargo estos cambios, que no necesariamente estarían asociados con mutaciones, se identificaron mediante un modelo in vitro de investigación aplicado en células de melanoma de ratón.

El estudio se adelantó en el Laboratorio de Fisiología Molecular del Instituto Nacional de Salud (INS), en desarrollo del trabajo doctoral de Hernán Mauricio Rivera Escobar, candidato a Doctor en Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) dirigido por el profesor Luis Alberto Gómez Grosso.

El melanoma es producido por melanocitos, un tipo de células especializadas que producen la melanina, pigmento natural que le da el color a la piel, al cabello y a los ojos, pero que a la fecha se encuentra en constante investigación por su potencial relación con el melanoma.

Algunos modelos tratan de explicar el proceso gradual de formación de este cáncer –desde el melanocito hasta la formación del tumor y la metástasis– para conocer en detalle en qué momento y a qué velocidad la célula deja de replicarse y cuándo “programa” su senescencia o envejecimiento.

En ese sentido, el investigador de la UNAL explica que los cambios en la expresión de los genes no necesariamente están asociados con mutaciones, aspecto en el que se centró su investigación, para determinar qué otros cambios en la expresión génica pueden llevar a explicar el origen del melanoma. “Entender qué mecanismos desencadenan y mantienen el fenotipo (característica) tumoral sería clave en terapias coadyuvantes para tratar el cáncer”, asegura.

Su trabajo se basó en el comportamiento de los microRNAs –un ácido nucleico muy pequeño que también se genera en el núcleo de las células– para identificar los genes que controla, mediante estrategias informáticas, y asociarlos con programas celulares específicos. “De un listado de más de 2.000 microRNAs, con ayuda de algoritmos, encontramos 34 diferencialmente expresados”, comenta el doctor Rivera.

Este ejercicio le permitió confirmar la reducción del crecimiento celular por exposición al aminoácido L-tirosina y al análogo de la timidina, la bromodesoxiuridina.

En el primer caso, la exposición por 72 horas de las células del melanoma de ratón (B16F1) al aminoácido L-Tyr propició un incremento del tamaño celular y una hiperpigmentación, es decir, aumento en la concentración de melanina y una mayor pigmentación de las células. “Se trata de una morfología más caracterizada de células especializadas sin cáncer, lo que significaría que se reducen las células tumorales por encima del 70 %”, explica.

En el segundo caso, la exposición al análogo de la timidina (bromodesoxiuridina) mostró una hipopigmentación, es decir que las células se vuelven aplanadas, extendidas y casi transparentes y se generan células con un fenotipo asociado a senescencia o envejecimiento, evaluado por diferentes marcadores moleculares y bioquímicos.

“Los cambios relacionados con la disminución del crecimiento celular coinciden con alteración en la expresión de cientos de genes evaluados en este modelo de supresión de crecimiento inducido y de pigmentación diferencial”, detalla el investigador.

Agrega que “dicho escenario permite evaluar las células y su proliferación, asociado con otros eventos que contribuirían a controlar el crecimiento de la masa tumoral, en este caso; más que determinar un medicamento para tratar la enfermedad, se trata de establecer el mecanismo a utilizar como coadyuvante para frenar la proliferación de células malignas”.

“Hoy se sabe que esos microRNAs también pueden circular a través de los fluidos del cuerpo; por eso, si reconocemos los grupos asociados con cáncer y los encontramos en un fluido particular, tendríamos la manera de controlar el avance de la enfermedad, además de establecer métodos de diagnóstico temprano”, advierte.

En ese sentido, reitera que lo que le interesa a la ciencia es entender la causa del melanoma, más que la consecuencia. “En la medida en que avancemos en determinar quiénes controlan estos procesos y cómo lo hacen, será más fácil atender estos tipos de cáncer, que siguen aumentando en el mundo”.

Conoce más proyectos y contacta a los investigadores a través del sitio web de la División de Extensión sede Bogotá o mediante el correo deb_bog@unal.edu.co.

Fuente

  • Contenido elaborado por MLA/LOF, el 17 de marzo de 2022 en la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia. Consulta los detalles en este enlace.
  • Foto de portada: Mitosis la Meiosis Célula, ColiN00B, Pixabay.com, Licencia gratis para uso comercial.

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